Un orgasmo y un millón de pendientes

Desde pequeña siempre soñaba con el día que me casara, tuviera mi propia casa y mis hijos. La idea era más bien parecido a la ilusión de “jugar muñeca”. Al igual que yo, sé que muchas mujeres se casan sin entender claramente la gran responsabilidad que conlleva un matrimonio y un hogar. Pareciera que ese amor que sentimos es un escudo que nos va proteger ante cualquier situación, tentación y reto. Muchos años después puedo decir que el sentimiento en si no es suficiente y que a lo que llamamos amor poco tiene que ver con esa sensación de mariposas en el estómago que sentimos cuando ese chico nos enamoraba.

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10 cosas que hacen feliz a mi hija adolescente

En un abrir y cerrar de ojos mi pequeña niñita se ha convertido en toda una adolescente, a la cual le burbujea puro fuego en las venas. Sus cambios de humor se balancean más que el columpio de un trapecista y les juro que en más de una ocasión me he cuestionado que estoy haciendo mal como madre que no logro verla 100% feliz. Ja! ¡Que ilusa yo! Pensar que soy responsable del alboroto de esas despiadadas hormonas. Y entonces cuando recuerdo mi propia adolescencia me doy cuenta que esta es una etapa fascinante que debo gozarme por igual a las otras que le han precedido. Pues bien, hace ya un tiempo puse en marcha un plan de acción para acercarme más a su corazón y buscar la manera que ella desee tenerme cerca en un tiempo donde todas sus fibras gritan independencia.

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El sexting. El enemigo desconocido.

Cada semana llegan uno o dos casos de sexting a mi consulta. Padres destrozados y confundidos que se hacen acompañar de su hijo o hija. En muchos casos estos chicos y chicas que oscilan entre 11 y 18 años tienen miradas perdidas, vacías, corazones rotos y parecieran cargar un peso inaguantable. Muchos padres no saben de esta práctica tan común de nuestros jóvenes y una de las mejores estrategias de poder orientar y proteger a nuestros hijos es precisamente informándonos.

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Carta a mi hija Daniela. Leer es sexy.

Hija mía hoy quiero hablarte del asunto aquel de “ser sexy”. Quiero que no le creas a lo que dice la TV, la red, el Ig, el snap chat y netflix. Ser sexy nunca se va relacionar con andar por la cheap jerseys calle enseñado tu cuerpo. Ser sexy tiene más que ver con leer, cultivar tu ser, ser leal a tus valores, caminar con paso firme, saber decir no, defender tus ideas, caminar wholesale jerseys con elegancia, saber llevar tu pelo tanto recogido como suelto, sudar en una cancha metiendo goles más que dando golpes de barriga all… en una pista.

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